Aforo, catering, espacio exterior, accesibilidad: hay decenas de factores que sopesar. Desglosamos el proceso en pasos claros y manejables para que te centres en lo que de verdad importa.
Empieza por el número de invitados y el presupuesto
Antes de enamorarte de un granero reformado o una terraza con vistas, fija dos cifras: cuántos invitados esperas y cuánto puedes gastar con tranquilidad. Casi todo lo demás depende de eso. Un espacio que acoge bien a 80 personas se quedará pequeño con 140 y resultará enorme con 40.
Pregunta a cada espacio su aforo mínimo y máximo para una cena sentada, no solo para un cóctel de pie, que siempre es mayor. La cifra honesta es la de la cena sentada.
Visítalo en persona y a la hora adecuada
Las fotos están preparadas e iluminadas para favorecer. Visita el espacio un día y a una hora parecidos a los de tu evento, para ver la luz real, el aparcamiento real y el ruido real de la carretera o de la cocina.
Recorre el camino que harán tus invitados: del aparcamiento a la ceremonia, de la ceremonia a la comida. Las transiciones largas e incómodas restan energía a una celebración sin que nadie lo note.
Aclara qué está incluido
Mesas, sillas, mantelería, equipo de sonido, un coordinador el día del evento: algunos espacios lo incluyen todo y otros lo cobran por separado. Dos presupuestos que parecen iguales pueden diferir en miles de euros al sumar los extras.
Pide la lista completa por escrito y pregunta en concreto por el catering: ¿es propio, hay una lista cerrada de proveedores aprobados o puedes traer el tuyo?
Ten un plan para la lluvia
Si alguna parte de tu día es al aire libre, pregunta exactamente qué pasa si llueve. Un buen espacio tiene un plan de mal tiempo probado que no consiste en amontonar a todos en un pasillo. Comprueba ese espacio interior con tus propios ojos antes de reservar.
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